Hoy quiero compartir con ustedes un antiguo cuento árabe que me llamo mucho la atención. Espero que les guste. (Nota: le recomendamos tocar Desiderata como fondo musical mientras lo leen). Había una vez un joven que sufría de poca autoestima. Casi todos los días se pasaba deambulando por el pueblo, débil y desorientado por su falta de amor propio. La gente del pueblo lo criticaba, le decían perezoso y estúpido. Un día el joven visito la casa de un sabio maestro y le pregunto, "¿Qué puedo hacer para que los demás me valoren?" El maestro respondió sin siquiera mirarle la cara. "Lo siento, jovencito, no te puedo ayudar. Tengo mis propios problemas que atender. Quizás mas tarde". Luego de una breve pausa el maestro añadió: "Si te parece, puedo ayudarte dentro de un momento." "Claro que sí." respondió el joven, aunque sentía que el maestro le restaba importancia. "Bien" dijo el maestro. Se quito un anillo que llevaba puesto y se lo entrego al joven, diciéndole "lleva mi caballo y ve al mercado. Necesito vender este anillo para pagar una deuda. Necesito que te den la mayor cantidad posible por él, pero no menos de una pieza de oro. Ve y tráeme el dinero lo antes posible." El joven tomo el anillo y se marcho. En el mercado, el joven ofreció el anillo a todos los comerciantes que pasaban. Todos se mostraban interesados hasta que él mencionaba el precio del mismo. Cada vez que el joven mencionaba la pieza de oro, algunos se reían y otros se enojaban, pero nadie le hacia caso. Solamente un señor muy mayor se tomo la molestia de decirle que quizás era pedir demasiado por el anillo. En ese momento el joven hubiese querido tener una pieza de oro para dársela al maestro y así terminar este calvario. Al regresar a la casa del maestro, el joven le dijo "maestro, lo siento pero es imposible engañar a la gente con el valor del anillo. Lo mas que me han ofrecido son tres piezas de plata." "Que bien que mencionaste eso", dijo el maestro. "Primero debemos conocer el verdadero valor del anillo. Toma mi caballo y ve donde el joyero. Dile que quiero vender este anillo y pregúntale cuanto ofrece por él. Sin embargo, no lo venda bajo ninguna circunstancia, sin importar su oferta." El joven fue donde el joyero, quien reviso cuidadosamente el anillo y dijo: "Dile al maestro que si lo quiere vender de inmediato, no le doy mas de 58 piezas de oro por él." "¡Cincuenta y ocho piezas de oro!" repitió el joven. "Bueno, si no tiene prisa encontraremos quien ofrezca hasta setenta piezas de oro por él", respondió el joyero. El joven tomo el anillo y salió a toda velocidad a contarle al maestro lo que había pasado. Luego de escucharle, el maestro le dijo, "ven, siéntate un momento". "Tú eres como este anillo, una joya única y de mucho valor. Como tal, solo un experto puede conocer tu verdadero valor. ¿Por que, entonces, insistes en rodar por el mundo esperando que cualquier persona reconozca o descubra tu verdadero valor?" Con eso el viejo maestro se puso de nuevo el anillo y se despidió del joven. |
Muy bueno, siempre lo he dicho, tienes un talento envidiable para escribir, ojalá puedas pulir ese diamante hasta deslumbrar el universo.
Abrazos,
Pedro Báez
Gretna, Louisiana
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El cuento Arabe es muy lindo, tiene un mensaje bellisimo. Tenemos que amarnos y valorarnos a nosotros mismo.
Obed Papp
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Muchas gracias por compartir este bello cuento Arabe; creo que muchos en nuestra comunidad se beneficiaran de el!
Pues todos tenemos valores unicos que primero se deben reconocer por nosotros mismos, antes de ser descubiertos por el mundo.
De nuevo gracias,
Claudia Cardozo
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